Tom Wolf

Publicado en Libros: a quien use la palabra "literatura" lo capo. el 11 de Julio, 2005, 14:54 por Prime

Que Tom Wolfe haya sido un alcoholico, un putero, un beatnick de mierda perteneciente a una generación ya olvidada, uno de los mejores periodistas de su época que revolucionó el mundo de la prensa, profesor de facultad en una de las universidades más prestigiosas de EE.UU y un largo etcétera que componen su currículum tanto profesional como personal (influyendo un aspecto de su vida en el otro) no es ningún secreto.

Ha escrito obras que, como La Hoguera de las Vanidades, son ya clásicos estando su autor aún vivo (y esperemos que por mucho tiempo). Soy Charlotte Simmons es su nueva obra. Su avanzada edad no le ha impedido meterse en la cabeza de los alumnos ficticios de esta novela que, siguiendo la línea humoristico-catastrófica (por llamarla de alguna manera) que ya vimos en otros geniales escritos, narra las venturas y desventuras de Charlotte Simmons en la universidad de Duppont.

Una chica venida de un pequeño pueblo del sur, tímida como la que más, recatada, puritana y virgen, se ve envuelta en la sórdida vida de excéntricos personajes universitarios a los que el autor pone de patas arriba en una mordaz crítica a sus propios personajes, el estereotipo que representan y, en general, la vida universitaria. Jugadores de baloncesto de éxito que se vienen abajo, líderes de hermandades que sólo piensan en meterla en caliente, los "mutantes del milenio" compuesto por la élite de la inteligencia... todos encuentran el escenario en el que desarrollar sus vidas en esta universidad, que podría haber sido cualquier otra. Todo ello narrado desde los ojos de Charlotte, jovencita, que se horroriza porque alguien diga un taco... y poco a poco, va callendo en la espiral de corrupción que la rodea. Todo un logro, más que recomendable, sobretodo porque, pese a su avanzada (que digo avanzada, es tan viejo el cabrón que debe ser cierto es de que "El alcohol conserva los cuerpos", porque si no no se explica) ha sabido reflejar a la perfección la jerga estudiantil (que el denomina el putañes), sus inquietudes, sus miedos y sus logros.

Todo un librazo.