21 de Julio, 2005


100 balas

Publicado en Comics, pero no la mierda de superheroes que hay ahora el 21 de Julio, 2005, 14:49 por Prime

Bueno, ya casi está apunto de salir el siguiente número de 100 balas, y es que todos los que somos adictos a esta serie (magnífica) ya lo esperamos con gran insistencia. En el número anterior, sus creadores Brian Azzarello y Eduardo Risso, ya dispararon su bala número 50, por lo que llegaron al ecuador de la serie... y con sorpresas para todos.

La serie en sí es brutísima: El nuevo poder se representa por el número XIII, que es el número de familias que controlan el cotarro... y cuando digo el cotarro, no me refiero a negocios de drogas, armas y asesinatos, que también, si no a TODO. Controlan políticos, derrocan gobiernos y se traicionan entre ellos, tratando de que la familia de unos adquiera más poder sobre el resto. Para controlar todo esto, las XIII familias dispusieron de los milicianos: un grupo de asesinos que, bajo el mando del agente Graves, se cuidan y mucho de que las familias no se asesinen entre ellas.

Para los que no han leído nada de esta serie: comienza con el agente Graves, un maletín, una pistola y 100 balas del todo irrastreables que caen en manos de quienes han sufrido hasta lo impensable. Quien recibe este suculento paquete, que incluye pruebas de "quien te ha jodido" y una foto del mismo, el receptor del paquete tiene carta blanca. El hecho de que las balas sean irrastreables ayuda mucho a esto.

La trama se va desvelando poco a poco como en los mejores guiones del género negro. A partir de casos particulares vamos descubriendo qué ocurre con esas balas, quiénes aqullos que las reciben de una forma u otra (bien en el maletín, bien en el pecho) y, sobretodo, vamos conociendo a sus personajes, cuyos protagonistas son los milicianos: asesinos despiadados que aguardan, con vidas normales, a ser despertados para servir a las familias, cada una de las cuales tiene sus planes y que son vigiladas muy de cerca por el agente Graves... Quien tiene a su vez sus propios planes.

Conspiraciones, asesinatos, planes de poder, amor y sufimiento de personajes de la calle... Todo tiene cabida en este espectacular comic que publica Norma. Una auténtica obra de arte que nos hace gozar de espectaculares tiroteos y confabulaciones que, perfectamente, podrían darse en la vida real.

Desconfía de los heladeros.

Mira, como me siento generoso, voy a contar un poco de cada personaje:

Dizzy Córdoba: Ex presidiaria y primera mujer que recibe el maletín con la foto de quien la mandó a la carcel. Poco a poco irá descubriendo (y nosotros con ella) qué hay detrás de esas 100 balas, además de que tiene "ciertas capacidades" que la convierten en alguien especial... ¿será una miliciana? aún no lo sabemos, pero mucho ojo con ella.

Lono: Miliciano, el amyor asesino de la historia. Brutal, grande, fuerte y le gusta vivir al límite. Imparable en todos los sentidos. Trató de separarse de la vida que llevaba y de la guerra que se cuece entre las XIII familias. El hecho de acabar en la carcel, no parece más que una situación incómoda para sus planes pero con fácil solución.

Cole: Heladero, enamorado, apunto de casarse. Llegado el momento el Agente Graves decide sacarle de su vida cotidiana y volver a ponerle en nómina. La hipnsis hace milagros. Por supuesto, su vida cambia, y para los que le conocieron como simple heladero también... Es el más profesional con una sangre fría espectacular (cuando había sido tan cariñoso y caluroso con la mujer de su vida, ais!). Veremos en que acaba, pues es evidente que algo le da vueltas por la cabeza.

El Falso Detective: Ah! Otro miliciano apunto de despertar... leeros estos tres números porque no tienen desperdicio. Una pequeña muestra de qué ocurre cuando te juntas con Lono.

Willie: El servicio en las gasolineras fronterizas con méxico es una mierda, en parte, gracias a individuos como este. Una incógnita aún por resolver que nace de una trama de tráfico con niña incluida.

Agente Graves: El padre de todos los bastardos. Lleva en el negocio desde ni se sabe. Cuando le dicen que los milicianos deben desaparecer, ésto no le gusta nada... y empieza a trazar sus propios planes que, esperemos, se resuelvan... como deban resolverse. Además juntó al resto de los milicianos e hicieron "algo" en europa que los marcó a todos... Todavía queda mucho que descubrir de este individuo capaz de salir indemne de un tiroteo sin coger una pistola.

Benitto: heredero de una de las familias del Trust (que componen las XIII familias). Sufridor de una carga que no ha elegido, pronto aprenderá unas cuantas lecciones de la vida.

Hay más personajes, muchos más que merecen tanto protagonismo como los anteriores, pero no voy a hablar de ellos. Leeros el puto comic, que lo merece.

Además hay que destacar, a parte del magnífico dibujo, que es expresivo a más no poder y cada pose parece fluida, natural, sin repetir nunca (incluyendo tiroteos, expresiones de desamores etc) un guión que fluye brutalmente: narrando historias de familias humildes que se rompen, reencuentros tras años, movimiento en las calles con vocabulario de lo más chungo y relaciones en las más altas esferas... Un grandísimo trabajo por parte de dibujante y guionista, que forman uno de los mejores equipos desde "Predicador". Un auténtico lujo de serie que recomiendo a todos.

Para los que la leáis: atentos al yonkie, jugará un papel más importante de lo que parece.

El Niño Grande

Publicado en General el 21 de Julio, 2005, 13:19 por Prime

Bueno, hoy me he quedado muy sorprendido... y aún no sé si es una sorpresa grata o de esas que hacen que te eches las manos a la cabeza: según venía en el AVE a Ciudad Real desde Madrid para ponerme a currar (esta vez es un reportaje sobre fabricación de quesos y empresas dedicadas a tal oficio) venía en mi mismo vagón un hombre, pero de los de pelo en pecho, de treinta y tantos años acompañado de su madre. No puedo decir que el hombre tuviese algún tipo de deficencia sicológica que le convierta en un minusválido (tan do moda esta palabra, aunque esto es algo que analizaré más adelante). La presencia de su madre no era más que una ayuda, pues le faltaba una pierna. Pero, insisto, sicológicamente, parecía no sólo normal.

La sorpresa ha venido cuando me he dado cuenta de que, a sus treinta y tantos, era un niño mimado, quejumbroso, de esos que no paran de decir "cuando llegamos" (literalmente) e insistía, y mucho, en fumarse un cigarro en el AVE, cosa que a mi me encantaría hacer, pero que, como todo el mundo sabe, está prohibidísimo.

Por un lado he pensado en eso, en un niño horrible cuyos padres se han esmerado tanto en mimarle y conventirle en el centro del universo hasta el punto de haberse convertido en ese monstruo. Por otro, admiraba el hecho de que una persona de su edad pudiese deshacerse con tanta facilidad de lo que se supone que se espera de él para insistir en lo que todos nos callamos: ¿porqué coño tarda tanto el AVE? ¿porqué no me puedo fumar un cigarro? y un largo etcétera de quejas que ya ni me acuerdo.

Quizás, señores, debamos mantenernos en un punto intermedio. Ni ser tan gilipollas (pues esa es la palabra que un hombre que trata de echar una cabezadita como yo aplica sobre otro que no para de lloriquear sin dejarle dormir) como ese "chaval", ni ser tan conformistas como el resto de viajeros del AVE y, ya puestos, de esta perra vida que no para de darnos envites, los cuales aceptamos con paciencia porque, al fin y al cabo, eso es lo que se espera de nosotros. Quizás deberíamos exigir un poco más de mimo por parte de nuestros semejantes y de quienes se supone deben de cuidarnos. Y no me refiero a nuestros padres, si no a todos aquellos cuyo trabajo es hacernos la vida un poquito más fácil y entre los cuales me cuento... ¿El problema? el mismo de siempre: es una actitud que debe tenerse, no frente a un curro que muchos aborrecen, si no frente a una vida que no para de putearnos.

Bueno, algo se me ocurrirá.

Un saludo.